Sra. Inés Parada Ferrada
Nuestra fundadora
Esta noble maestra, amante de los niños y amante de la poesía, dedicó su vida a servir a los demás de las más diversas formas.
Desde enseñar a leer a adultos, curar enfermos en el campo, educar niños, cuidar sus flores y, por supuesto, a su familia.
Su vida fue un ejemplo de amor a sus semejantes, perseverancia y valor frente a la adversidad.
Entre sus diversas actividades, albergarba un sueño, formar un colegio particular para Casablanca, donde sólo existía la educación estatal. Y fue así como su esmero y constancia la llevó un 9 de julio de 1969 a concretar su anhelado sueño, obteniendo el decreto ministerial que le daba vida al primer colegio particular de la comuna, el Colegio Julio Montt Salamanca.
Vivir sembrando
Su ideal era entregar educación y valores, que se puede deducir del himno creado por ella para su colegio y del poema que de tanto en tanto recitaba «…hay que vivir sembrando, siempre sembrando..» (El Sembrador de Blanco Belmonte)
¿Por qué el colegio se llama Julio Montt Salamanca?
Nacido el 29 de septiembre de 1861 en Casablanca, Julio Montt tuvo una infancia marcada por una grave enfermedad de la garganta.
A los 17 años, y a pesar de su frágil salud y las negativas médicas, ingresó como soldado raso al Regimiento Curicó, donde conoció a Luis Cruz Martínez.
A los 19 años, en diciembre de 1880, desembarcó en Perú para participar en la Campaña de Lima. Tuvo su bautismo de fuego en Pachacamac y, tras demostrar valor en el Portezuelo de Atese, fue ascendido a Subteniente del Regimiento Curicó.
Su vida militar finalizó durante la Batalla de La Concepción (julio de 1882). Sirviendo en el Batallón Chacabuco y recuperándose de una enfermedad infecciosa, Montt era el subteniente más antiguo que quedaba. Tras la caída de sus oficiales superiores, tomó el mando de la compañía, pero cayó en la puerta del cuartel a primeras horas del lunes 10 de julio de 1882, poniendo fin a su vida.
